Introducción
En muchas compañías el control de plagas se contrata “cuando hay un problema visible”. Esa lógica suele ser costosa: cuando una plaga se vuelve evidente, normalmente ya existe un foco instalado, condiciones favorables (agua, refugio, alimento) y un riesgo sanitario y reputacional encima.
En Colombia, además, algunos sectores no solo “deberían” tener control de plagas: están obligados a tenerlo como parte de sus requisitos sanitarios. La Resolución 2674 de 2013, aplicada a establecimientos de alimentos, indica que las plagas deben ser objeto de un programa de control específico con enfoque integral y preventivo. Ministerio de Salud+1
Este artículo explica, con claridad y enfoque práctico, qué puede pasar cuando una empresa opera sin un programa activo: desde pérdidas operativas y hallazgos en auditoría hasta sanciones, cierres, riesgos a salud pública y daños reputacionales.

1) Riesgo sanitario: contaminación y afectación a la salud
Las plagas urbanas no solo “molestan”. En entornos de alimentos o salud pueden:
- Contaminar materias primas y superficies.
- Transportar microorganismos en patas y excretas.
- Generar alergias y problemas respiratorios (por excretas, pelaje, fragmentos).
- Incrementar riesgos por mordeduras o contacto (especialmente roedores).
En el marco general colombiano, la Ley 9 de 1979 establece medidas sanitarias y bases para prevenir y controlar agentes biológicos, físicos y químicos que hagan el ambiente peligroso para la salud. Secretaría del Senado+1
Traducción práctica: cuando una empresa no gestiona plagas, no solo arriesga su operación: arriesga salud y puede activar medidas sanitarias.
2) Riesgo legal y de inspección: hallazgos y medidas sanitarias
En auditorías de salud pública o visitas de inspección, la ausencia de un programa activo suele evidenciarse en:
- Falta de registros de monitoreo.
- Ausencia de mapas de estaciones o trampas.
- Evidencia de excretas, nidos, insectos muertos, infestación.
- Falta de soportes del proveedor (informes, fichas).
Para establecimientos de alimentos, el marco es explícito: debe existir un programa de control de plagas, con concepto integral y énfasis preventivo. Ministerio de Salud+1
En Bogotá, además, existen trámites y control sobre empresas aplicadoras de plaguicidas, lo que refuerza que el servicio no es informal: debe realizarse con proveedor competente y soportes. Bogotá.gov.co

3) Riesgo económico: el costo oculto de “no prevenir”
Cuando no hay programa, aparecen costos que muchas gerencias subestiman:
Costos directos
- Producto perdido por contaminación.
- Daños en empaques, cableado, infraestructura.
- Reprocesos de limpieza.
- Intervenciones de emergencia (más costosas).
Costos indirectos
- Pérdida de contratos o auditorías fallidas.
- Quejas de clientes, devoluciones, baja calificación.
- Pérdida de productividad por cierres parciales.
Regla realista: prevenir cuesta menos que corregir, especialmente en bodegas, restaurantes, hoteles y clínicas.
4) Riesgo reputacional: la “prueba social” puede destruir ventas
Un solo incidente visible (cucaracha en zona de servicio, roedor en bodega, insectos en habitación) puede convertirse en:
- Reseñas negativas.
- Fotos virales.
- Pérdida de confianza.
En hotelería y restaurantes, esto impacta de forma inmediata la ocupación y el tráfico.
5) Riesgo operativo: interrupciones y cierres temporales
Sin programa activo, la empresa tiende a operar en modo “crisis”. Eso provoca:
- Cierres por áreas (cocina, bodega, consultorio).
- Suspensión de producción.
- Cambios de turno sin planeación.
Un programa activo permite planificar, intervenir por etapas y evitar parálisis operativa.
6) Riesgo de usar “soluciones caseras” y agravar el problema
Cuando no hay programa, aparecen prácticas peligrosas:
- Aplicaciones sin control por personal no entrenado.
- Sobreuso de productos.
- Mezclas sin criterio.
- Aplicación en áreas sensibles (alimentos, salud).
En Colombia, el uso y manejo de plaguicidas está regulado y busca evitar afectación de salud y ambiente; esto se relaciona con el Decreto 1843 de 1991. Alcaldía de Bogotá+1

7) Sectores más expuestos si no tienen programa activo
Industria de alimentos
Por norma, deben gestionar control de plagas con enfoque integral y preventivo. Ministerio de Salud+1
Salud (clínicas, hospitales)
Alta sensibilidad por pacientes, zonas críticas, bioseguridad. Una plaga puede ser un evento sanitario grave.
Hoteles
Incidentes visibles se convierten en crisis reputacional inmediata.
Logística y bodegas
Roedores e insectos destruyen empaques, contaminan y generan pérdidas.
8) ¿Qué debe incluir un programa activo “bien hecho”?
Un programa sólido incluye:
- Diagnóstico inicial y mapa de riesgos.
- Monitoreo con trampas/estaciones y registros.
- Medidas de exclusión (sellos, mallas, burletes).
- Saneamiento y control de factores (agua, residuos).
- Intervenciones correctivas cuando aplica.
- Evidencia documental.
En alimentos, esto encaja con el enfoque integral y preventivo de la normativa. Ministerio de Salud+1
9) Señales de que tu empresa “ya necesita” un programa activo
- Hallazgos repetidos aunque “fumiguen” ocasionalmente.
- Quejas del personal o clientes.
- Residuos/agua estancada/reboses.
- Bodegas con cartón acumulado y desorden.
- Ductos, falsos techos sin inspección.
Si esto te suena familiar, no estás “a tiempo” de fumigar: estás a tiempo de construir un sistema.
10) Qué hacer esta semana para pasar de “reactivo” a “preventivo”
Pasos prácticos:
- Auditoría interna rápida (checklist de evidencias).
- Selección de proveedor formal (Bogotá: exigir requisitos).
- Diagnóstico + plan MIP por escrito.
- Cronograma mensual/bimestral según riesgo.
- Rutinas de saneamiento (residuos, agua, orden).
- Indicadores: hallazgos por área, tendencias, puntos recurrentes.
En Bogotá, puedes usar como guía el enfoque de control sanitario local para empresas aplicadoras (referencia de trámite y control). Bogotá.gov.co
Conclusiones
No tener un programa de control de plagas activo es un riesgo transversal: sanitario, legal, operativo, económico y reputacional. En sectores como alimentos, la normativa exige programas específicos con enfoque integral y preventivo; no basta con fumigar “cuando se ve” una plaga. Ministerio de Salud+1
La decisión más inteligente no es “fumigar más”, sino gestionar mejor: diagnóstico, prevención, monitoreo, intervención y evidencia. Un programa activo reduce emergencias, evita pérdidas y aumenta la confianza de clientes y auditorías.
Preguntas frecuentes sobre programas de control de plagas
- ¿Es obligatorio tener un programa de control de plagas en Colombia?
Sí, especialmente en sectores como alimentos, salud, hotelería e industria, según normatividad sanitaria vigente. - ¿Qué sanciones puede recibir una empresa sin control de plagas?
Desde llamados de atención y requerimientos sanitarios hasta cierres temporales y pérdida de certificaciones. - ¿Una fumigación ocasional reemplaza un programa activo?
No. Un programa incluye diagnóstico, prevención, monitoreo, control y evidencia documental continua. - ¿Cada cuánto se debe ejecutar un programa de control de plagas?
Depende del riesgo, sector y tipo de instalación; puede ser mensual, bimestral o trimestral. - ¿Qué empresas deben priorizar un programa activo?
Restaurantes, clínicas, hospitales, hoteles, bodegas, industrias de alimentos y logística.

